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Aunque suene a expresión viciada y manida, la vida es un aprendizaje continuo. Cada acontecimiento que nos pasa, sea bueno o malo, marca una pequeña muesca en nuestra historia que, más tarde o más temprano, se verá reflejado en nuestro comportamiento o en nuestra forma de entender futuras acciones y responder ante ellas.

Esta época que nos está tocando vivir no es menos. Si algo es evidente es que, por desgracia, todos estamos aprendiendo muchísimo tanto de nosotros mismos como de la gente que nos rodea. ¿Quién nos iba a decir a principios de año que ahora sabríamos tanto sobre medidas de higiene como el lavado de manos o el uso de la mascarilla? ¿Cuántos de nosotros nos sentíamos totalmente incapaces de hacer una videollamada y ahora en cambio lo vemos como algo habitual?

Nuestro negocio, sin ir más lejos, se ha transformado de una forma que no hubiéramos imaginado y, esta experiencia, nos ha servido para lanzarnos a la venta online. Aprovechamos para daros las gracias a todos por la acogida que le habéis dado tanto a la web como a la venta online. Aún nos cuesta creer que estemos mandando libros y juegos a sitios tan distintos como Algeciras, Galicia o Murcia. Es una experiencia maravillosa (y estresante, no vamos a engañarnos).

Ilustración de Viana Ilustración

El libro del que os hablamos hoy también es fruto directo de la historia vital de su autora. Lucy Maud Montgomery. Esta famosa escritora canadiense tuvo la desgracia de perder a su madre a causa de la tuberculosis cuando aún no llevaba ni dos años de vida con ella. Su padre tuvo que dejarla al cuidado de sus abuelos que le dieron una educación muy estricta y rígida.

Ella siempre acuso la falta de una figura materna y, claramente, eso se impregna en la historia de su obra más conocida “Ana de las tejas verdes”. En la que la protagonista es, casualmente, una niña huérfana que va a parar a un matrimonio que no la esperaba.

Una pareja de hermanos de edad avanzada necesita alguien que les eche una mano en las tareas de la granja y deciden adoptar a un huérfano. Una serie de desdichas hace que, quien llegue a la granja no sea un joven y fuerte muchacho si no una joven niña de trenzas pelirrojas y cara pecosa.

Ilustración del libro Ana de las tejas verdes en la que se ve a Ana en la estación de tren.

Los hermanos no disimulan su decepción e incluso intentan devolver a Ana como si de un electrodoméstico se tratase, pero finalmente recapacitan y dejan que la pequeña huérfana entre en sus vidas. Con estos ingredientes tenemos la base perfecta para desarrollar un montón de historias en las que Ana tendrá que ganarse tanto a sus padres como a la gente de Avonlea, un pueblo ficticio que pertenece a la isla príncipe Eduardo (lugar de nacimiento de la autora).

¿Y las tejas verdes? Pues una nueva referencia a la vida de Lucy. La casa donde vive la protagonista de nuestra historia es un fiel reflejo de la casa de los primos de la autora.

Ilustración del libro Ana de las tejas verdes en la que se ve la icónica casa de las tejas verdes.

Ahora, gracias a Edelvives podemos disfrutar de esta edición de lujo ilustrada por el magnífico Antonio Lorente. Afamado y reconocido ilustrador almeriense licenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia que reside actualmente en Londres.

En su estilo destaca la ternura, la belleza y la expresividad. Características que no hacen si no aportar muchísimo valor a la trama. Este libro supone todo un regalo para los amantes de esta conocidísima historia o una bella oportunidad de sumergirse en ella para aquellas personas que no la conocían.

Ilustración del libro en la que se puede ver a Ana con Diana, su mejor amiga.

Ojalá todos aprendamos un poco de Ana y seamos capaces de hacer frente con resiliencia y fuerza a esta etapa que nos está tocando vivir para, de un modo u otro, aprender de ella.

¡Mucho ánimo a todos y gracias por leernos!

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