La invención de la escritura se remonta a unos 4000 años antes de Cristo, pero antes de la aparición de lo que podríamos llamar las primeras letras o palabras ya había representaciones gráficas que los primeros seres humanos utilizaban para comunicarse o plasmar situaciones que podían ser reales o ficticias.

Hay un gran debate sobre si las figuras de animales y escenas de caza que se pueden encontrar en las pinturas rupestres buscaban reflejar un acto que ya se había dado, como por ejemplo la caza de un animal, o precisamente el deseo de que ocurriese.

Más adelante, en el antiguo Egipto, encontramos los jeroglíficos, dibujos que buscan comunicar distintas escenas y situaciones. También vemos este tipo de intención en diversas vasijas y frescos que representaban escenas mitológicas.

Imagen de un jeroglífico egipcio.

Siguiendo esta línea podríamos decir que contar historias mediante imágenes es más natural para el hombre que hacerlo mediante palabras, por lo que el origen del cómic se podría situar antes que el de la propia escritura. Hay un enorme debate en torno a este tema, pero lo que es evidente es que la imagen unida a la palabra es una gran forma de comunicación.

Los primeros cómics con el formato de viñetas que conocemos actualmente tienen su origen con la imprenta. Al principio eran utilizados por los periódicos como reclamo de ventas y situarse por encima de la competencia. Solían ocupar una página del periódico y su temática era principalmente la sátira política.

En sus inicios no tenían los característicos bocadillos. Eran imágenes con descripciones en texto debajo de cada viñeta. Más adelante aparecieron estas figuras dando mucho más dinamismo a las historias. Poco a poco fueron ganando popularidad y se empezaron a editar los primeros cómics.

Uno de ellos fue el de las famosas aventuras de Tintín. Un joven detective con un característico flequillo y un simpático perro con el que irá resolviendo misterios y crímenes a lo largo del mundo. Desde luego es uno de los más conocidos y recomendados. Sin duda es una forma muy buena para que los peques conozcan y se interesen por distintas culturas y hechos históricos.

Dibujo de Tintín corriendo con su perro Milú

Otro de los más famosos son los de Astérix y Obélix. Los archiconocidos galos que han sido llevados a la gran pantalla en multitud de ocasiones. Poco se puede contar que no se sepa ya sobre esta aldea que resistía una y otra vez los envites de los romanos.

Durante un tiempo el protagonismo del cómic se lo han llevado los superhéroes como. Spiderman, Batman o Superman. También podemos encontrar el genero manga. Cómic japonés con un estilo muy característico en el que se lee de atrás hacia delante y de derecha a izquierda. Entre sus títulos más conocidos está Naruto o Death Note.

Sin duda, gran parte del público del cómic esta más cerca de los adultos que de los niños, pero últimamente encontramos cada vez más títulos pensados para el público infantil. Ejemplares como las historias de Narval y Medu. Una pareja de animales que viven distintas aventuras. Su estilo de escritura con letras grandes y mayúsculas lo hacen perfecto para aquellos que se inician en la lectura.

Entrando ya en la preadolescencia tenemos sagas como el club de las canguro que narra las vivencias de un grupo de adolescentes que trabajan cuidando niños al salir del colegio. Esta saga además se ha convertido ahora en una serie de televisión.

Otro tipo de cómics como valerosas nos cuentan de una manera amena las vidas de distintas figuras históricas femeninas que son poco conocidas y tienen mucho que decir. Sus dibujos y formato lo hacen especialmente atractivos.

Portada del cómic Valerosas

Sea para la edad que sea y busquemos la temática que busquemos seguro que hay un cómic para nosotros o nuestros peques. A través de sus dibujos, sus viñetas y la manera que tienen de representar distintas escenas y acciones alimentaremos la creatividad y la imaginación de nuestros hijos. No debemos pensar en el cómic únicamente como una forma de introducirles en la lectura y menos aún como en una opción de segunda. Lleva mucho tiempo entre nosotros y tiene mucho que aportarnos. ¡Ánimate a explorar este género!

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